Los efectos de la crisis están siendo menores en las empresas de Economía Social que en las so
ciedades mercantiles de estructura capitalista. Esta buena salud de las empresas de Economía Social en estos tiempos de crisis, se refleja en que han sabido sobrevivir y algunas incluso crecer. Ésta, al igual que otras crisis económicas, supone un revulsivo para la creación de empresas de este tipo, en determinados casos por iniciativa de los trabajadores de una empresa capitalista extinguida y, en otros, por una reflexión de los trabajadores ante la necesidad de crear su propio empleo. Debemos analizar, conocer y valorar las posibilidades existentes de que la creación de empresas de economía social pueda contribuir a mejorar la actividad económica y, en consecuencia, el empleo.
La importancia de la Economía Social en el empleo y en la actividad económica está avalada por la capacidad ya demostrada por la Economía Social andaluza, que ha conseguido mantener las cifras de empleo en el tercer trimestre de 2011, incluso registrar un leve aumento del 0,2 por ciento. En este mismo período, según refleja la EPA, los datos de desempleo en Andalucía han sido más negativos.
La Economía Social emplea en Andalucía a más de 65.000 personas en más de 8.000 empresas, según las cifras que aporta CEPES-A. Estos empleos son, además, de calidad, con mayor estabilidad y mejores niveles de conciliación y desarrollo profesional.
Tras la aprobación y entrada en vigor, en marzo de 2011, de la Ley de Economía Social, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, se inicia una nueva etapa en la que la normativa facilitará la labor de estas empresas. La ley incluye una disposición transitoria que insta al Gobierno a reformar la Ley de Sociedades Laborales.
La reforma persigue dar un mayor impulso al acceso de los trabajadores a la propiedad y la gestión de su empresa, asegurando así la estabilidad en el empleo y el fortalecimiento del tejido empresarial. A ello se llegaría mediante incentivos fiscales a quienes se integren como socios trabajadores de sociedades laborales, bonificando el ahorro salarial del trabajador para adquirir acciones de la sociedad.